domingo, 22 de noviembre de 2020

EVOLUTIO - 2 EDICIÓN REVISADA Y RENOVADA

 






Tu alma lleva miles, decenas de miles o quizás millones de existencias. Establecer una buena comunicación con ella, con toda su experiencia, hará que consigas metas que creías imposibles.


EVOLUTIO es un compendio de 144 capítulos cuyo objetivo es descubrir el propio potencial energético y en consecuencia autoconocimiento y autosuficiencia energética. Es una vuelta al clásico mundo de las energías. 


La obra está dividida en dos partes, la primera te permite tener una visión global de la vida, su sentido y lo que ocurre después de ella. En ella hablamos de buenas y malas energías, las energías de las personas y las casas, la interacción energética con los demás, la canalización energética, los bloqueos, las almas, los venenos energéticos, la naturaleza, la auto sanación… En la segunda parte ponemos en practica mediante ejercicios, rituales, visualizaciones, etc. lo desarrollado en la primera con la intención de conseguir objetivos de evolución y paz.


“La búsqueda de respuestas movidas por la curiosidad permanente es lo que me hace avanzar. Cuanto más avanzo, menos necesito. Cuanto más conozco, más me falta por saber. Me alegra que quede tanto por saber y sentir. Esperando con ilusión lo que pasará mañana y con curiosidad el día que mi alma decida partir.”


Swami Manuel


lunes, 18 de mayo de 2020

jueves, 14 de mayo de 2020

VIBRACIONES PARA SANAR - MEDITACIÓN GUIADA . Por Swami Manuel y música de David Karro




Que tendrá la música que alimenta el alma de paz, de alegría, y de emociones. La música es uno de los lenguajes energéticos del alma. Cuando “respiramos” sus notas, los efectos son asombrosos. En esta meditación guiada, respiraremos la música para sanar el alma de cualquier preocupación que nos atormente. El aire es el cuerpo de la música. Respíralo y que los sonidos hagan bailar a tu alma.

Felid día.

Manuel

domingo, 12 de abril de 2020

LAS EXTRAÑAS VUELTAS DEL DESTINO




Desde que me dedico a este confuso mundo de las energías, uno de los consejos que más he repetido ha sido el de apreciar las pequeñas cosas que hacemos cada día, pequeños placeres que, por cotidianos, no reciben la atención que se debería. Entre esas cosas, las que más solía repetir  eran apreciar la tarea diaria de ir a comprar, el paseo que implica. Apreciar como un lujo el poder sentarse en un bar a tomar un café y ver la gente pasar. Apreciar cualquier desplazamiento como un desplazamiento consciente. Apreciar un encuentro, unas palabras. Sonreír sin más a personas que solo tienes vistas… Salir a un parque sencillamente a respirarlo… Tantas cosas maravillosas del día a día tan poco reconocidas. 

Me sorprendía el tenso silencio que muchas veces seguía a esas recomendaciones. En ese silencio se podía leer algo así como : “No se entera del problema que tengo” o “Valla solución más tonta” o incluso “Mis problemas son otros, buscaré a alguien que me entienda” o “Estoy yo para salir al parque a relajarme!”. No es una crítica, entiendo su punto de vista. Muchas personas precisan que les digas la gravedad de su situación y las medidas más drásticas a realizar antes que lo sencillo que puede hacer ella para encarrilar situaciones. Bien es cierto que otras muchas personas probaron y fue y es una puerta para entrar en un mundo en el que son más felices. No intento decir que esos sencillos consejos sean la solución a todo! Solo una forma efectiva de empezar a cambiar cosas.

En estos días de confinamiento, evidentemente no puedo dar esos consejos pero si que creo que cuando se pueda salir, todos apreciaremos mucho más las pequeñas cosas. El ir a comprar, pasear, sentarse en un bar, apreciar encuentros, sonreír, ver cara a cara, respirar… creo que puede ser distinto al menos en los primeros días. Por esas extrañas vueltas del destino, aquel consejo que mucha gente se tomaba como superficial y poco profundo, va a ser un ejercicio de paz bastante generalizado, se crea o no en energías.

Feliz día.

Manuel


viernes, 10 de abril de 2020




LA VIDA DESPUÉS DE LA EPIDEMIA


Primero y más importante será una vida con un fondo de injusticia por las personas que se han ido y que no deberían haberse ido. La injusticia de centenares de miles de fallecidos en el mundo y decenas de miles en nuestro entorno, debería estar presente en nuestras consciencias canalizando esa impotencia y rabia (si, rabia) hacia el engaño en que hemos vivido estas últimas décadas.

Desgraciadamente no soy optimista respecto a cambios importantes a nivel  político y de poderes del estado. Si creo que mucha gente se puede haber dado cuenta de la excesiva superficialidad de la vida que se llevaba. El mayor enemigo de cualquier cambio a positivo es la propia sociedad tal y como está montada. Las grandes corporaciones crearon un espantoso virus  de necesidades vacías que durante décadas ha infectado a prácticamente toda la sociedad. Esas grandes corporaciones, las que tienen a gobiernos comiendo en la palma de su mano, son las que van a dirigir la nueva sociedad post Covid19. Las grandes corporaciones son las que impidieron en el caso de España cerrar territorios y que empresas y empleos de poca importancia estratégica funcionaran hasta muy muy tarde. Las vidas poco les importa, solo los números. El concepto de personas/números es una de las barreras a destruir.

Las enseñanzas de la crisis del 2008

Las enseñanzas que nos dejó la crisis del 2008 se fueron diluyendo en el tiempo y solo los grandes bancos ingresaron decenas de miles de millones para sanear sus cuentas. Los ciudadanos afectados, nada. Miles y miles de personas arruinadas de por vida. Grandes recortes sociales. La sanidad pública en el punto de mira. Ya se dijo en el despacho del ministro de interior del PP, Fernandez Díaz refiriéndose a Catalunya “Les hemos destrozado el sistema sanitario”. Esa es la actitud del poder. Crueldad. Pocas enseñanzas dejó la crisis. Se aumenta el presupuesto militar y se reduce el sanitario (el presupuesto militar es el doble que el sanitario). Los intereses de las corporaciones y la extrema corrupción política intentan privatizar la sanidad pública y en algunos casos, como Madrid, lo logran en parte.

Como resumen, la crisis del 2008 no solo no enseñó nada, sino que fortaleció a los poderes. La prensa, radio y TV (entregadas al poder y a las grandes empresas) colaboraron fielmente en esa estrategia de manipulación.  Solo hubo un pequeño atisbo de esperanza en el 2011 con el movimiento 15M pero pronto, muy pronto, pasó a formar parte de los engranajes del estado y como vemos en esta crisis, se han vendido totalmente al poder. 


La nueva situación, oportunidad para cambio o peligro de retroceso.


Habrá retroceso si…


Los poderes del Estado al servicio de los intereses económicos (que no sociales) llevan meses trabajando para neutralizar cualquier movimiento social de queja ante la muerte de miles y miles de personas que no deberían haber fallecido. Eslóganes patrióticos, militares en ruedas de prensa, soflamas vacías, manipulación de datos, mentiras sin ningún complejo pues saben que la prensa les respalda, falta real de ayudas a la ciudadanía… Están trabajando duro para controlarlo todo pues saben que la pandemia es una oportunidad real de cambio. Pero tienen experiencia del control de masas como demostraron en el 2008. Han encontrado una nueva arma de control, el miedo. La utilizarán sin compasión. En nada veremos como mentirán de nuevo diciendo que en los hospitales no ha habido colapso creando un infame relato fantasioso.

Si logran que la sociedad se crea sus mentiras, todo seguirá igual o peor. Cederán en algo, harán ver que son sensibles a los problemas sociales. Puro marketing de control de masas.

El objetivo de los poderes es que vuelvas a ser un número/balance entre lo que recibes, lo que gastas y como lo gastas. El objetivo es inocularte de nuevo el deseo hacia lo superficial y que entres otra vez en la dinámica consumista que no aporta más que un momento efímero de felicidad. El objetivo es que mires a pequeños placeres artificiales y así no te fijes en sus fechorías. 
Buscarán formas para desviar la atención buscando enemigos interiores o exteriores. Les ha funcionado muchas veces.

El retroceso social está asegurado si ese diabólico plan, de nuevo, se impone.


Habrá cambio si…

Los poderes del Estado son sibilinos. Saben retroceder, adaptarse, aparentar el ceder pero sin perder de vista su objetivo final. La presión social es la única que puede marcar ese ritmo. ¿Acaso podemos creer que el ejercito se ha movilizado con objetivo prioritario de ayudar? Sin duda, no. El ejercito está preparado para, en el caso de un levantamiento social, aplacarlo sin piedad. El despliegue humanitario es solo un burdo maquillaje para lavar su imagen de cara a lo que quizás (ojalá) pueda venir. Pero es poco probable ese levantamiento social. Sufro vergüenza ajena al ver vecinos vitorear a quien sin duda, a la primera orden del poder, los aplastaría. 

El cambio llega cuando se tensa la cuerda. Cuando las convicciones son claras. Estos meses de confinamiento deberían ser meses de valoración. Por supuesto que hay ganas de salir, comprar, reír y sentarse en un bar con amigos, pero debería haber las mismas ganas de salir a la calle con la seguridad de que el Estado no va a traicionarnos de nuevo. 

Pero el cambio tiene que ser (imprescindible) también interior. Debe ser un despertar del yo interior, de lo que somos, de lo que queremos para nosotros mismos y los demás. Estos días de restricciones deben ser como retiros de autoconocimiento y autocrítica. Retiros interiores en que cambien las prioridades. Lo superfluo, lo impuesto debe quedar a un lado y salir a la calle desde otra perspectiva. El cambio llegará si una gran parte de la población hace autocrítica de sus comportamientos sociales, se da cuenta de la superficialidad de actitudes y humildemente se adapta a lo que surge del interior, no a lo que se quiere aparentar.

El cambio llegará cuando las grandes corporaciones vean que sus productos o formas de ver la vida no son compatibles con esa nueva realidad social.

El cambio llegará cuando se exija la derogación de privilegios injustos, instituciones obsoletas, sueldos millonarios no solo políticos, sino en todos los ámbitos. 

El cambio llegará cuando se exija que no se compre un inútil avión de combate de más de 100 millones de euros pudiendo comprar miles de respiradores y millones de mascarillas.

El cambio llegará cuando se reconozcan las personas realmente importantes de la sociedad, las que nos cruzamos cada día, transportistas, sanitarias/os, dependientas/es, bomberas/os, barrenderas/os,  pequeñas/os y medianas/os empresarias/os comprometidos, oficinistas, administrativa/os, asesores, camareros,  comerciantes… trabajadores en general. No a los falsamente importantes, futbolistas, influencers, tertulianos de prensa rosa, realities…  etc.  que se llevan miles de millones por demostrar un modo de vida de falsa felicidad que no hace más que crear infelicidad y dormir almas.

Hablo de una revolución sin armas, una revolución de actitud ante la vida, una revolución espiritual al fin y al cabo, de generosidad no solo con uno mismo, sino con las generaciones futuras. Una revolución pacífica pero con mucha fuerza.

Solo he puesto algunas de las muchas actitudes necesarias para ese gran cambio.


Lo que creo que pasará


Como he dicho al principio, no soy optimista respecto a ese cambio de lo establecido. El enemigo del cambio es el Estado y sus poderes económicos y mediáticos. Son demasiado poderosos, flexibles a veces y crueles aplicando la fuerza. El Estado es una masa con un fondo  corrupto en el que los ciudadanos son números que a veces hay que dejar morir (como han demostrado).

Creo que las cosas nivel general quedarán más o menos igual. El poder seguirá con su función represora de almas. Cederán en pequeños aspectos reclamados por la ciudadanía, pero amparados por la gran crisis económica que se avecina, tendrán la excusa perfecta para no solventar problemas sociales acuciantes. Asistiremos a un despliegue publicitario sin precedentes para tapar lo importante  por lo patriótico (Patria y ejército van de la mano por lo que el presupuesto militar no bajará). Veremos boquiabiertos como los responsables del desmantelamiento de la sanidad pública ganan fuerza tergiversando sus discursos. Políticamente poco va a cambiar. 

Socialmente si que espero que haya cambios. Cambios individuales o colectivos que no se van a ver reflejados en principio en los poderes del estado, pero si en el día a día. Espero un despertar de solidaridad entre los ciudadanos que impotentes ven como llegar a que el poder sea justo, es una tarea prácticamente inútil. Ese despertar es la gran esperanza. La solidaridad es un despertar del alma. Muchas personas van a sentir ese despertar y esa nueva forma de ver la vida, esa es la gran esperanza y el gran aprendizaje de esta terrible crisis. Habrá un incremento del respeto individual a la naturaleza, paso clave para  seguir con una evolución más profunda. 

Es otra vía para la revolución, desde la individualidad, desde los hechos y actitudes consumadas, obligar a los poderes y a las empresas  a adaptarse. Ahí reside mi única esperanza de optimismo porque, evidentemente vendrá otra gran crisis, más destructora y solo si socialmente se está más preparado, se podrá seguir avanzando.




jueves, 23 de enero de 2020




¿POR QUÉ LAS PERSONAS ENTRAN EN TU VIDA? (O TÚ EN LA DE ELLOS)

Es un hecho que se suele aceptar sin más. Se suele atribuir (si es que se llega a pensar en ello) a la casualidad, a que es familia, a la cercanía geográfica, a intereses comunes, al trabajo, a las relaciones sociales… ¿Y si no fuera exactamente así?¿Y si las personas que están en tu vida son piezas, engranajes necesarios para conseguir evolucionar?

Eso es exactamente lo que yo creo. La personas de mi entorno con las que interactúo de un modo u otro y entre ellas evidentemente estás tu, están en mi vida y yo en la suya por alguna razón. La cadena de acontecimientos que ocurren al interactuar unos con otros es infinita. La información que nos transmitimos es enormemente sutil y sutilmente potente. Sin darnos casi cuenta, unos y otros participamos en esta sorprendente simbiosis.

Las personas que están en tu vida son enlaces para conocer otras personas o situaciones. Quizás son pruebas para forzar nuestros principios. Quizás son entrenamientos para medir nuestra capacidad de sacrificio y esfuerzo. Quizás son tesoros que poco apreciamos en su justa medida. Seguro que son personas que deben estar para forjar nuestra alma.

Las experiencias positivas, los momentos de felicidad y alegría, el amor y las personas claramente positivas son parte de la evolución. Las experiencias malas o desagradables, los momentos de tristeza y desesperación, las relaciones tóxicas, incluso las personas negativas son la otra cara de esa evolución. Puede parecer cruel desde el punto de vista humano, pero el alma tiene otros parámetros.

El trabajo energético interior ayuda a comprender y superar los malos momentos y a apreciar lo bueno que nos rodea. Por eso insisto en hacer ejercicios de conexión y en consecuencia de comprensión. Cuando hago un ritual, medito, hago respirar mis chakras, paseo conscientemente o sencillamente enciendo una vela, ejercito esa conexión y comprensión. Lo positivo cobra más sentido, lo no positivo se convierte en un reto interior a superar.

Lo que escribo es mi aprendizaje consecuencia de las personas y situaciones que he vivido. Tú me lees. Quizás tu eres una de las razones por las que yo he vivido las experiencias que he vivido.



Feliz día.


Manuel

lunes, 6 de enero de 2020




LA HISTORIA DE TU ALMA

Tu alma ha habitado otros cuerpos y otras formas de vida. De cada una de esas experiencias, de la forma en que se han respetado las “normas” dhármicas, ha ido evolucionando. Ahora, en este momento, tu alma habita e interactúa con tu cuerpo, habita e interactúa con tu mente y es testigo de como vives esta nueva magnífica oportunidad de evolución. 

Cuando se vive de espaldas al alma o contra las leyes dhármicas más básicas, se pierde la magnífica oportunidad de esta reencarnación en la que se encuentra. Cumplir esas normas dhármicas no debería ser complicado. Se pueden resumir en que nuestros actos aporten positividad y en consecuencia que no afecten negativamente a la naturaleza, a los demás y a nosotros mismos. Cuando los actos realizados en una vida, quebrantan esos principios, se crea el mal karma o peso que frena tu evolución. No confundamos el buen dharma con las normas sociales (tan a menudo hipócritas y sin sentido)  o religiosas (tantas veces partidistas y fuente de conflictos). Vale la pena aprovechar esta gran oportunidad. El tiempo es un término que poco entra en el mundo de las energías, pero alguien dijo que es más fácil que una tortuga saque la cabeza dentro de un aro flotando en medio del océano que tener la oportunidad de una nueva reencarnación.

Y aquí estamos ahora, ante un nuevo año, una nueva década llena de oportunidades para evolucionar. Si lees estas líneas tienes mucho avanzado pues significa que eres una buscadora que intenta ser coherente con tu alma. La búsqueda es constante, llena de altibajos, pero desemboca en la coherencia de los actos que es el nacimiento de la paz interior. Sentir esos  momentos de paz interior es sentir que estamos haciendo un buen trabajo.

Mi humilde consejo es que seas curiosa y busques esos momentos de paz interior realizando todo lo que armonice cuerpo, mente y alma.


Feliz día.