domingo, 12 de enero de 2014

Muros defensivos, aprende a dominarlos.


Levantamos muros para enfrentarnos al día a día, al trabajo, a la falta de trabajo. Levantamos muros para no demostrar lo que se siente, por falta de seguridad, por temor a la incomprensión. Levantamos gruesas paredes para intentar olvidar o demostrar ser distintos a lo que realmente se es. Levantamos muros por desconfianza, quizás por haber confiado un día demasiado en alguien y haber sido traicionada.

Se levantan muros consciente  o inconscientemente. El peligro viene cuando ese muro se hace más y más grueso y no se distingue ante quien lo levantas. Cuando se tienen levantados continuamente, se tiende al aislamiento y al olvido de quienes somos realmente.

Es importante ser consciente ante quien debes eliminarlos. Saber quienes son los que están en tu mismo equipo, tu familia, tus amigos, tu pareja. Muchas veces se deterioran relaciones entre los más cercanos por tener constantemente levantadas esas defensas. 

¿Cuántas veces por problemas del trabajo, por los nervios acumulados lo has pagado con los cercanos que no tienen culpa? ¿Cuántas veces otros han pagado por esos muros defensivos levantados?

Las que hayan sido, una o mil, son muchas, demasiadas. 

La autocrítica, el autoanálisis y la capacidad de decir "lo siento" son los mecanismos que disponemos para discernir entre los muros necesarios (pues muchos lo son) y el resto.

Es bueno analizar los acontecimientos que han llevado a alejarse de los queridos. Es bueno para poder rectificar y aprender a calibrar. Es bueno para ser mejores personas, mas fuertes y humildes.

Si eres consciente de cuando y porque levantas esos muros, y eres capaz de desactivarlos cuando lo crees conveniente, eres sin duda una persona evolucionara y con autocontrol.

Los que están en primera línea ante el sufrimiento humano, los que trabajan en hospitales, en servicios de emergencias, los que dan su vida para ayudar a los demás, voluntarios, misioneros, levantan a la fuerza defensas para ejercer su trabajo sin caer en la tristeza más profunda ante la desgracia ajena. Ellos saben bien de que hablo.

A veces pongo como ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta (por ser más conocida). Sus defensas ante las desgracias eran altísimas (sus muros), pero su dominio ante ellos era excepcional. Supo trabajar duro pese a las adversidades que veía cada día y no pagaba ese esfuerzo con los cercanos. Sabía levantar sus defensas y eliminarlas. Una persona ejemplar, como cientos de miles de anónimas que también lo consiguen.

Domina tus muros,  que no te dominen a ti.

Feliz tarde de Domingo.


Manuel

3 comentarios:

  1. Que cierto... Swami! Cuanta gente hay que no sabe ni quien es..., que no saben perdonar, y que todo les va mal, por no haberlo hecho, pues con tanta defensa crean su caparazon, se aislan y aislan a los demás de otros.... Pasa mucho. La gente va a lo suyo, no sabe perdonar, no confian, y quien no confia no es de fiar... GRACIAS MAESTRO!!!!

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  2. Siento pena si he hecho daño a los más queridos y cercanos por haberme querido proteger... Y espero que no sea tarde... Un abrazo!!

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